Paso 1: Consigue los siguientes ingredientes:
Dos hojas de Aloe Vera para extraer el gel - una barra de jabón neutro (sin conservantes, ni colorantes) - un litro de agua - una cucharadita de glicerina - un envase vacío y limpio para el shampoo. Y de manera opcional puedes agregar a tu preparación: una cucharadita de aceite de oliva - diez gotas de esencia de aromas y dos cucharadas de sal diluidas en agua.
Paso 3: Raspa la barra de jabón neutro en un rallador para conseguir las escamas del producto. Disuélvelo -en la misma olla de acero inoxidable- junto a la mezcla de gel de Aloe Vera y el litro de agua tibia. Revuelve hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.
Paso 4: Añade en un vaso la cucharadita de glicerina. También puedes añadir una cucharadita de aceite vegetal para entregar mayores propiedades a tu shampoo e incluso algunas gotas de tu aroma favorito. Revuelve todo y agrégalo a tu mezcla de Aloe Vera, agua tibia y jabón diluido.
Paso 5: Si sientes que tu shampoo ha quedado muy líquido, puedes agregar dos cucharadas de sal diluida en agua para espesar tu mezcla. Así el producto que estás preparando podrá adquirir la consistencia que necesitas.
Paso 6: Envasa tu preparación en el envase limpio y refrigéralo. Deposita el shampoo que pronto utilizarás en un envase de vidrio y guárdalo en un lugar a temperatura ambiente para lavar tu cabello. Si utilizar las hojas de sabia natural, es aconsejable refrigerar el resto de la mezcla de tu shampoo en un envase plástico para conservar una mayor duración.
Como son productos naturales y sin químicos su mantención en el tiempo es menor, por eso es aconsejable realizar sólo la mezcla que utilizarás durante una semana, dado que es un período de tiempo razonable para su uso, sin perder los beneficios ni las ventajas de la sábila. Si hiciste demasiado y piensas que se te echará a perder, convídale a una amiga ;)












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